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Estilo de vida

¿La presión sigue alta aunque comas con poca sal? Estos 3 “culpables ocultos” son los más peligrosos

Equipo médico de Plan for BP·Divulgación y manejo de la hipertensión
7 minutos de lectura
10 de noviembre de 2025
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¿La presión sigue alta aunque comas con poca sal? Estos 3 “culpables ocultos” son los más peligrosos

¿La presión sigue alta aunque comas con poca sal? Estos 3 “culpables ocultos” son los más peligrosos

La mayoría sabe que comer demasiado salado eleva la presión arterial. Pero, ¿has notado que, aun reduciendo la sal, tu presión sigue alta o incluso sube poco a poco?

A medida que avanza la investigación médica, se han ido revelando más y más “culpables ocultos” de la hipertensión. Un estudio reciente identificó tres de ellos: parecen factores cotidianos, pero pueden hacer que la presión se descontrole en silencio.

En noviembre de 2025, un estudio publicado en la revista internacional Education and Health Promotion descubrió que la calidad del sueño, el nivel de actividad física y el hecho de tener un peso saludable o no están estrechamente entrelazados y, en conjunto, influyen en nuestra presión arterial; pueden ser incluso los verdaderos “culpables ocultos” de la hipertensión.

Dormir mal puede hacer que la presión se “dispare”

El estudio encontró que, en promedio, las personas con hipertensión tenían casi el doble de puntuación en los índices de mala calidad del sueño que las personas con presión normal (a mayor puntuación, peor calidad de sueño).

Si te despiertas con facilidad por la noche, te sientes sin energía durante el día o tienes trastornos leves o moderados del sueño, tu riesgo de padecer hipertensión es un 24 % mayor que el de quienes duermen bien. Y no, el problema no es solo el insomnio: dormir poco profundo y despertarse muchas veces también “tira hacia arriba” de tu presión.

Por ello se recomienda evitar los dispositivos electrónicos antes de acostarse, asegurar 7–8 horas de sueño cada noche, priorizar la calidad del descanso y crear hábitos de sueño regulares.

Además, un estudio publicado en noviembre de 2025 en la revista Sleep Advances mostró que irse a dormir todos los días a una hora fija reduce de forma significativa la presión arterial, siendo el intervalo óptimo entre las 22:00 y las 23:00.

Ilustración de la relación entre el sueño y la presión arterial

Muy poco ejercicio: el riesgo de hipertensión se “duplica”

Si duermes mal y además haces poco ejercicio, tu riesgo de hipertensión será aún mayor. La buena noticia es que el ejercicio puede “rescatar” un mal sueño. El estudio mostró que, en personas que duermen mal y casi no se mueven, el riesgo de hipertensión aumenta entre un 21 % y un 38 %.

En cambio, quienes mantienen una rutina de ejercicio regular, incluso con una calidad de sueño solo aceptable, casi no aumentan su riesgo de hipertensión (solo un 4 %). Caminar a paso ligero 30 minutos al día, hacer las tareas del hogar o trabajos físicos ligeros pueden convertirse en tu “amuleto” frente a los efectos del sueño insuficiente.

Ilustración de la relación entre ejercicio y riesgo de hipertensión

Peso saludable: tanto el “sobrepeso” como la “delgadez extrema” elevan la presión

Muchas personas creen que solo quienes tienen sobrepeso sufren hipertensión. Este estudio rompe ese estereotipo: entre quienes duermen mal, tanto la obesidad como el sobrepeso e incluso un peso demasiado bajo (IMC reducido) añaden un 22–24 % extra de riesgo de hipertensión.

En otras palabras, dormir mal + no hacer ejercicio + tener un peso poco saludable son los tres grandes “culpables ocultos” que hacen que la presión arterial se dispare silenciosamente.

Además, pasar muchas horas sentado, comer muy salado, mantener emociones negativas crónicas y el consumo de tabaco y alcohol también contribuyen a elevar la presión arterial.

Ajustes en la dieta: comer de forma inteligente para estabilizar la presión

En cuanto a la alimentación, varios estudios indican que sustituir parte del arroz blanco y la harina refinada por cereales integrales como arroz integral, avena y productos de grano entero puede reducir de forma notable el riesgo de hipertensión.

También puedes incorporar de forma consciente más alimentos naturales beneficiosos para la presión arterial, como huevos, tomates y productos de soja, que tienen un efecto positivo en el control de la presión.

Asimismo, existen pruebas sólidas de que el uso de sal baja en sodio ayuda a reducir la presión arterial en personas hipertensas y disminuye los eventos cardiovasculares y la mortalidad.

Por último, beber suficiente agua simple también reduce el riesgo de hipertensión. En concreto, quienes beben alrededor de 6–8 vasos de agua al día (1 vaso ≈ 240 ml) tienen un riesgo de hipertensión mucho menor que quienes no superan 1 vaso diario.

Ilustración sobre alimentación y control de la presión arterial